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Está ubicado en la zona baja al suroeste del Estado Trujillo. Se
halla en una planicie extendida en las últimas faldas de la
serranía El Palmichero flanqueado por las lomas de El Toro y la
quebrada Pedro Felipe y al suroeste lo limita el cerro El
Conquistado y la peña de El Algarrobo. Está conformado por las
parroquias Junín, capital Junín, Sabana de Mendoza, capital Sabana
de Mendoza, Valmore Rodríguez, capital Valmore Rodríguez y el
Paraíso, capital El Paraíso. La capital del municipio es Sabana de
Mendoza.
Límites:
Norte: Parroquias Santa Isabel y El Jagüito del municipio
Andrés Bello
Sur: Parroquias José Gregorio Hernández y La Pueblito del
municipio Rafael Rangel y Sabana Grande del municipio Bolívar
Este: Parroquias El Cenizo y El Dividive del municipio
Miranda y El Baño del Municipio Motatán
Oeste: Parroquia El Progreso y Tres de Febrero del
municipio La Ceiba.
Altitud: 122 m.s.n.m.
Superficie: 214 Km2.
Temperatura: 37°C
Población: 24.000 h (Proyectada)
Ubicación: Zona baja al suroeste del Estado Trujillo
Longitud Norte.
Patrona:
La Virgen del Carmen, que no es patrona sólo del municipio, sino
de toda la Carretera Panamericana. Esta celebración la gozan y la
conmemoran todos los pueblos de la zona baja el 16 de julio.
Caravanas que van desde Sabana de Mendoza hasta El Paradero donde
se recorre cuatro municipios, dan una idea de la magnificencia de
esta celebración.
En los últimos tiempos el día de la Virgen del Carmen se ha
convertido en Feria de la Virgen del Carmen (o Ferias y fiestas de
la Panamericana) que integran comunidad organizada, iglesia y
autoridades en actos diversos que van desde el recato de una misa
solemne hasta las populosas fiestas de calles, donde se le agrega
el elemento comercial.
Pero es que también – quizás por la cercanía de sus vecinos de
Cheregüé y Sabana Grande – se practica y venera el culto a San
Benito de Palermo y sus habitantes se unen en un bloque compacto a
la celebración del 25 de diciembre en un estruendoso festejo
(romería de unas seis horas bajo el son del tambor, hacia
Betijoque) que durará hasta el otro día en que regresan.
ORÍGENES
En 1605, el Obispo Fray Antonio Alcega establece las doctrinas y
enumera las encomiendas para la región de la Provincia de
Trujillo. Una de ellas es asignada al Capitán Hernando Hurtado de
Mendoza, encomienda que comprendía desde los Llanos de Monay hasta
las vegas del río Pocó. Tenía la responsabilidad de adoctrinar,
bautizar y evangelizar a 174 aborígenes dispersos en estas sabanas
se designa a este militar para la misión evangelizadora, por la
carencia de frailes.
Para entonces existía el comienzo de una aldea enclavado en las
riveras de la quebrada La Vichú y otra en la parte alta llamada
Cerro Pedro Felipe; pueblitos éstos muy prósperos en la producción
de rubros agrícolas y alguna ganadería doméstica, además de la
laboriosa actividad de la artesanía.
En un mal momento, La Vichú aumenta su caudal, penetra a la aldea
de abajo y arrasa todo. Sus pobladores se refugian en la parte
alta Pedro Felipe como damnificados que se unen a las familias
asentadas aquí y se establecen en lo que hoy se conoce como Sabana
de Mendoza.
Aquellos incipientes pioneros convertidos en pobladores de las
rancherías comienzan entonces a designar al sitio como las Sabanas
de Mendoza pues la extensión del terreno era plana y su
administrador, un señor de apellido Mendoza.
En 1870el entonces Presidente de los Estados Unidos de Venezuela,
General Antonio Guzmán Blanco, firma en Caracas el convenio para
la construcción del Gran Ferrocarril de La Ceiba (trayecto La
Ceiba – Motatán) por un monto de ocho millones de bolívares.
Debería tener una longitud de ochenta y un kilómetros y medio.
Esto trajo como secuela el que muchos trabajadores agrarios se
dedicarán a la tala y venta de maderos para los “durmientes del
tren” y por consiguiente a construir ranchos a la orilla del
camino de hierro. El convenio establecía una estación intermedia y
que se llamaría Estación Guzmán Blanco.
Comienzas entonces trabajadores ferrocarrileros a construir sus
chozas, viviendas en las cercanías de lo que sería la estación o
Terminal del tren. Eran de bahareque, barro, palma, arcilla y caña
brava. Para 1886 hace su entrada la primera, locomotora
convirtiéndose el suceso en motivo de alegría, suspicacia,
esperanza y miedo.
Esto motivó el realce de las actividades comerciales con Maracaibo
y sus puertos más cercanos. Se asientan, entonces, importantes
empreas como la Broker & Company, Casa Boulton, Comercial Arjona,
Casa Paría y Méndez. Se construye un “camellón” donde los viajeros
y productores rurales venidos de La Ceiba, Moporo, Betijoque,
Motatán y Pampanito, podían intercambiar las bestias de
carga (burros, mulas caballos) para darles descanso.
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