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Municipio
Carache
Hermoso
pueblo sembrado en el Valle San Juan Bautista, portón
de los andes venezolanos, llamado “Tierra de la amable libertad”, ya que
aquí se dio el primer grito de la libertad en el año 1781. Se encuentra
a una altitud de 1208 m.s.n.m., en la parte noroeste del Estado
Trujillo; su temperatura oscila entre los 16° y 17°C.
Carache es una tierra de historia y leyenda, se destaca en la geografía
Trujillana, no solo por sus bellezas naturales, si no también por la
agricultura, que representa su principal su principal medio de sustento
ofreciendo así una alternativa para el agroturismo, la exquisita acema
carachera, única en su estilo en toda la región Trujillana, su
artesanía, su música, sus costumbres y tradiciones. Las casa aun
conserva sus tejas rojas y sus grandes ventanales; con gente amable.
Sencilla, trabajadora y entusiasta dispuesta siempre en ofrecerle lo
mejor de este maravilloso pueblo.
 
Este templo
fue construido en el año 1781. Fue declarado Monumento Histórico
Nacional según resolución aparecida en Gaceta Oficial N°26.320 de fecha
02/08/60. En ella se encuentra la imagen de San Juan Bautista, rica
talla traída de España, de estilo barroco andaluz, así como también “La
Proclama de Carache”, dada por el Libertador en el Cuartel General de
Carache, el 14 de octubre de 1970; se encuentran varias obras de Rodolfo
Minumboc, celebre artista plástico de este lugar, entre las cuales
destacan: homenaje a la adoración perpetua, autor del escudo de Carache
y el artista que elaboró la capilla “Santillo Sacramento” del templo de
Carache, dejado muy en alto el gentilicio Carachense.

Lugar donde se celebró una sangrienta batalla, librada el 18 de Junio de
1812, a cargo del General Atanasio Girardot, enclavada en las montañas
con una temperatura promedio de 13°C.
 
Muestra de la cultura popular es la cerámica que se encuentra en Carache,
donde existen grupos de familias localizadas a lo largo del municipio
que se dedican a la elaboración de piezas de cerámicas que son bondad de
manos que florecen a diario.
La cerámica Betichope es rica en expresiones y llena de dignificados,
generalmente sin adornos, con una característica muy resaltante como es
la cubierta de dichas piezas por medio de una especie de esmalte
elaborado de la misma arcilla, que es de color rojo y de acuerdo al
grado de cocimiento se puede transformar en color ocre mezclado con
brillantes tonalidades negras, logrando así el toque personal de estas
hermosas piezas que se entroncan con la más pura tradición cuica.
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