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Municipio Andrés
Bello
Está conformado por las parroquias Santa Isabel, El Aragauney, El
Jagüito y La Esperanza. Pertenecieron al otrora Municipio Miranda,
del cual se separaron en 1995, al reformarse la Ley Político –
Territorial del Estado Trujillo. Su capital Santa Isabel.
Límites:
Norte: Municipio Baralt del estado Zulia
Sur: Parroquias El Cenizo del municipio Miranda, El Paraíso
del municipio Sucre; Tres de Febrero y La Ceiba del municipio La
Ceiba.
Este: Parroquia Antonio José de Sucre, municipio José
Felipe Márquez Cánsales y parroquia Agua Calientes del municipio
Miranda.
Oeste: Lago de Maracaibo.
Altitud: 16 m.s.n.m.
Temperatura: 30°C - 36°C
Población: 14.000 hab
Superficie: 202 Km2.
Ubicación: al Norte del estado Trujillo
Patrona: Su festividad en grande se debe a la advocación de
Santa Isabel de Hungría (18 de noviembre), patrona de su capital y
ahora del municipio. Anteriormente se celebraba como fiestas
patronas y en los últimos tiempos como Ferias de Santa Isabel de
Hungría. Es de resaltar el hecho que también en esta zona se
celebra el día dedicado a la Virgen de la Chiquinquirá (La
Chinita); sin dejar de mencionar que los pobladores son fervientes
admiradores, bailadores, ejecutantes y veneradores de la Santa
Imagen de San Benito de Palermo a quien le deben respeto y fe, le
hacen promesas y se las cumplen.
ORÍGENES
Al inicio de la década de 1950, los terrenos de la ahora parroquia
Santa Isabel, la capital del municipio, pertenecían al Dr. Carlos
Baptista; quien mantenía innumerables cabezas de vacunos; terrenos
montañosos pero fértiles y propicios para la agricultura y
ganadería. A mediados de 1951 llega al lugar procedente de Santa
Ana, Emiliano Marín y su compañera Rita Sánchez quienes logran que
el dueño les arriende 10 hectáreas del terreno central. Comienzan
las faenas y comienzan también a construir quizás el primer rancho
con miras a albergar familia. Aquella casa o rancho construido con
material que la misma naturaleza ofrecía, abrió la perspectiva a
explotar la tierra para productos agrícolas y poblar la zona.
Marín con su compañera, sus hijos, su suegra María Trinidad
Sánchez y su cuñado Toribio Sánchez, no tenían los suficientes
recursos económicos para mantener los sembradíos y solicitan un
crédito al Banco Agrícola y Pecuario (Agencia Valera), el cual es
concedido bajo ciertas condiciones.
Días después se presenta un aerotécnico para inspeccionar la
tierra y uno de los requisitos era el nombre del fundo. No tenía.
Lo bautizan Santa Isabel y tallan una tabla con ese nombre para
dar la bienvenida al crédito y a los visitantes. Ese nombre lo
colocan en el tallo de una Llaya o Gofuma Negra, árbol frondoso,
situado frente a la actual Carnicería Santa Isabel.
El tesón, el compromiso y la esperanza puesta en aquellas primeras
labores de los pioneros, abre las puertas.
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