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La
Historia del Estado Trujillo comienza con el asiento de los Cuicas en estas
tierras magnéticas, que atrae el peregrinaje arrancado de altiplanicies y
mesetas, caen en los valles del Castán, Escuque, Boconó y Mosquey para
formar una Nación poderosamente creativa en las faenas agrícolas, artes
manuales y espirituales.
La génesis del vocablo Trujillo como bautizo a esta región nació de un
testimonio de Diego García de Paredes a su amada homónima ciudad en
Extremadura.
Sin embargo, algunos historiadores disienten afirmando que la forma genésica
vino a raíz de la fundación por parte de los españoles en lo que hoy se
conoce como Moporo del llamado Puerto Truxillo, denominación que según el
historiógrafo Américo Briceño Valero fue perdiéndose hasta quedar sólo el
nombre de Trujillo.
Neblinosa, opaca en su sello bautismal, esta porción territorial venezolana
toma su definición física y espiritual de Estado a partir del 20 de
septiembre de 1899 cuando el Dr. General Rafael González Pacheco hace
renunciar al entonces presidente del Estado Autónomo Trujillo, Don Juan
Bautista Carrillo Guerra.
En la época colonial había formado parte de las Provincias de Caracas y
Maracaibo.
A partir del histórico 19 de Abril de 1810 Trujillo se dividió en
Corregimientos, parroquias y aldeas, como producto de haberse declarado
Provincia Confederada.
El proceso histórico Trujillano es un torrente de heroísmo, gallardía,
caudillismo y audacia en la búsqueda de las distintas maneras del porvenir. 
Juan de Castellanos es el primer cronista oficial que atraviesa montañas,
valles y collados, que contempla a los pacientes indios entregados a sus
siembras, a los tejidos y a la cerámica, para cantar la fundación de
ciudades y también para narrar la violencia de los skukes y del cacique
Karachi en momentos en los que los españoles profanan los templos e irrumpen
contra los Dioses.
Castellanos, a la par de que elogia la fama y el olor de estas tierras
ricas, inscribe en la historia de Trujillo el valor y la audacia de Diego
García de Paredes, Diego Ruiz de Vallejo, Alonso Pacheco, Juan de Villegas,
Francisco Camacho y otros, como los primeros conquistadores, fundadores y
gobernantes españoles de nuestra región.
En Trujillo (durante el asiento en el valle de Boconó) se da el primer caso
de asilo en América cuando Diego García de Paredes, el alcalde Diego de la
Peña, el escribano Francisco Graterol y una pequeña tropa se niegan a
entregar a Juan Rodríguez Suárez, pedido por la Audiencia de Santa Fé para
ser condenado a muerte en Bogotá.
Después, Fray Pedro de Aguado, Fray Pedro Simón y José Oviedo y Baños
continuarán, al compás de la prosa histórica, narrando la marcha del
conquistador y su tarea de fundar poblados y promulgar códigos y foráneas
adoraciones.
Oleary nos dirá que "En una mula de seca tierra caliente" iba montando
Bolívar el día en que le salió a Morillo para el armisticio de Santa Ana.
Fonseca esculpe en trazos severos la fisonomía de la gran nación Cuica
tratando de emular al gran sabio Rafael María Urrucheaga, quien nos hizo
conocer nuestras raíces rescatando el esplendor i ndigenista.
Mario Briceño Iragorry, Américo Briceño Valero, Conde de Canilleros, H.
Nectario María, Mario Briceño Perozo, Arturo Cardozo, José Segundo Salas,
Marcos Rubén Carrillo, Pbro. Juan de Dios Andrade, Manuel Andara Olivar y
Gilberto Quevedo S., son entre otros los más recientes exploradores de
nuestra historia colonial e independentista, labrada en hermosos
libros o en ensayos ardientes.
Los campos trujillanos iluminados por la victoria están presentes en el
Llano del Ataque en Niquitao, en la Casona de Trujillo donde se firmó el
Decreto de Guerra a Muerte, y en la bucólica Santa Ana.
Antonio José Pacheco sería el irrigador de nuestra gloria regional a través
de su letra que fundiría nuestro Himno.
Trujillo aporta con el "Gran Repúblico", Don Cristóbal Mendoza, la semiente
de la democracia legal venezolana.
Hay en Trujillo de los Héroes en el Dr. Tribuno Antonio Nicolás Briceño, en
el General Cruz Carrillo, Linares, Gogorza, Chipia, Cegarra, el Padre
Rosario y el Dr. Juan Pablo Pacheco quienes entregaron sus vidas al fragor
del combate.
Así, nuestro breve recorrido histórico ha estado hilvanado por la emoción
presurosa pero el justificado empeño de presentar a nuestros visitantes el
resumen de la digna historia trujillana.
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